Hoy escribo estas líneas con el corazón lleno de gratitud.
Nuestro blog Guachinches Parranderos ha superado ya el millón ciento treinta mil visitas. Un número que, más allá de las cifras, representa algo mucho más grande: personas. Personas que leen, que sienten, que recuerdan, que comparten el amor por nuestra tierra, por sus sabores, sus historias y su forma de vivir.
A todos ustedes, gracias.
Gracias por acompañarme en este camino, por entrar en este pequeño rincón digital donde la gastronomía, la tradición y la vida cotidiana de nuestras islas se encuentran. Cada visita, cada lectura, cada momento dedicado a estas páginas ha sido parte de este viaje.
Hoy también quiero compartir con ustedes una nueva ilusión que nace dentro del blog.
Muy pronto estrenaremos una nueva sección titulada “Reciclando Emociones”.
Será un espacio diferente, profundamente humano, donde el arte y la memoria caminarán de la mano. Un lugar donde las historias de nuestra gente encontrarán voz a través de la madera reciclada y de mi trabajo como artesano en la isla de El Hierro, un lugar que tiene imán, que engancha y que ha despertado en mi algo desconocido, la creatividad y la artesanía.
Las emociones siempre han estado presentes en toda representación artística. Los artesanos no solo crean objetos: crean sentimientos, recuerdos y mensajes que viajan desde sus manos hasta el alma de quienes contemplan sus obras.
En la isla de El Hierro, he dado forma a un proyecto muy especial: Reciclaje de Emociones. En él siento la necesidad de compartir no solo mis propias vivencias, sino también las historias, recuerdos y experiencias de muchas personas de la isla.
Para la creación de mis piezas utilizo hasta doce tipos diferentes de madera reciclada. Once proceden de la propia isla: pino, cedro, brezo, acacia, sabina, higuera, aguacatero, haya, naranjo, moral y madera de tea de pino.
La duodécima llega desde África: la conocida madera roja del Congo, recuperada de los barcos que alcanzan el puerto de La Restinga.
Cada tipo de madera aporta un color, una textura y una historia distinta. La unión de todas ellas da volumen, carácter y personalidad a las obras, que finalmente se protegen con aceite de linaza de acabado rústico, realzando las vetas naturales que el tiempo dejó escritas en cada trozo de madera.
Pero lo más importante no es la madera.
Lo que verdaderamente importa son las emociones que guarda.
Cada pieza es un fragmento de vida reciclado. Un recuerdo transformado en arte. Una historia que vuelve a respirar.
Con esta nueva sección quiero invitarles a detenerse un momento, a mirar despacio, a escuchar las historias que nacen en esta pequeña isla del Atlántico donde el mar, el viento y la memoria siguen dando forma a la vida.
Gracias, de corazón, por caminar conmigo hasta aquí.
Y ojalá sigamos compartiendo muchas más historias, muchas más emociones y muchos más momentos que merezcan ser recordados.
GRACIAS, GRACIAS Y GRACIAS






Para ser un artesano y transmitir mediante tus obras lo que trasmites, hay que tener un alma limpia. En cada obra creada has conseguido plasmar, sufrimientos, alegrías, coraje, agradecimiento y no hay que olvidar tus comienzos en esta artesanía, que como bien has bautizado…reciclando emociones…esas emociones que te transmitieron aquellos primeros cayucos llenos de seres humanos buscando una nueva vida, y que tú decidiste plasmarlo en tus obras,
ResponderEliminarcomo homenaje y recordatorio.Solo un Alma Limpia, puede transmitir esas emociones. Enhorabuena por todas tus creaciones🩷